Hay abrazos que no buscan detener el mundo, sino recordarnos que todavía existe un
lugar seguro dentro de él.
La niña sostiene al pequeño gato con la misma delicadeza con la que se resguarda un
recuerdo, un sueño o una esperanza. Entre los pliegues del manto, las franjas blancas
y negras dejan de ser opuestos para convertirse en el lenguaje de la vida: la alegría y la nostalgia, la certeza y la duda, la luz y la sombra, conviviendo sin anularse.
La amapola que florece en su cabello simboliza la belleza de lo efímero y la fuerza de un corazón que, aun conociendo la fragilidad, elige seguir floreciendo.
Esta obra habla del refugio que nace cuando el amor encuentra un lugar donde
descansar. Nos recuerda que la ternura no es debilidad, sino una forma silenciosa de
valentía.

Donde florece la calma
Q18,400.00
Hay abrazos que no buscan detener el mundo, sino recordarnos que todavía existe un
lugar seguro dentro de él.
La niña sostiene al pequeño gato con la misma delicadeza con la que se resguarda un
recuerdo, un sueño o una esperanza. Entre los pliegues del manto, las franjas blancas
y negras dejan de ser opuestos para convertirse en el lenguaje de la vida: la alegría y la nostalgia, la certeza y la duda, la luz y la sombra, conviviendo sin anularse.
La amapola que florece en su cabello simboliza la belleza de lo efímero y la fuerza de un corazón que, aun conociendo la fragilidad, elige seguir floreciendo.
Esta obra habla del refugio que nace cuando el amor encuentra un lugar donde
descansar. Nos recuerda que la ternura no es debilidad, sino una forma silenciosa de
valentía.
- Artista: Anamarina Avilés
- Técnica: Óleo sobre lienzo
- Año: 2026
- Nacionalidad: Salvadoreña
- Dimensiones: Altura: 90 | Ancho: 70 | Profundidad: 3
Disponibilidad: 1 disponibles
| Artista | Anamarina Avilés |
|---|---|
| Técnica | Óleo sobre lienzo |
| Año | 2026 |
| Nacionalidad | Salvadoreña |
| Dimensiones | Altura: 90, Ancho: 70, Profundidad: 3 |
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