Línea del Tiempo de Los Dominicos

1205

Santo Domingo de Guzmán (1170-1221) emprende un viaje junto con el obispo Diego de Aceves, por orden del rey Alfonso VIII de Castilla, de España a Dinamarca.  En el camino, entraron en contacto con un grupo denominado los cátaros (perfectos). Despierta su pasión predicadora.

27 de diciembre de 1206

Diego y Domingo fundan, con un grupo de mujeres convertidas del catarismo, un monasterio de monjas en la ciudad de Prulla, en el sur de Francia. 

1215

Se funda la primera comunidad de frailes predicadores en Toulouse, Francia. 

22 de diciembre de 1216

El papa Honorio III emite la bula Religiosam Vitam, por la cual quedó oficialmente fundada la Orden de los Dominicos.

Nace así una nueva orden religiosa, dedicada fundamentalmente a la predicación itinerante de la Buena Noticia, sin el voto de estabilidad que caracterizaba a las órdenes monásticas que tiene como pilares fundamentales de su espiritualidad: la oración, la vida comunitaria, el estudio y el apostolado. Los lemas de la orden fundada por Santo Domingo ya dicen mucho sobre su propia identidad: contemplar y dar lo contemplado, la tríada alabar, bendecir, predicar o sencillamente veritas. Muy pronto los dominicos se extendieron por toda Europa y han aportado a la iglesia y al mundo miles de evangelizadores, mártires, teólogos, papas, científicos, místicos y artistas.

Siglo XV

Cristóbal Colón solicita apoyo a los Reyes Católicos de España para llevar a cabo una expedición que abriría una nueva ruta comercial con las Indias Orientales. Varias órdenes religiosas participaron activamente en esta enorme empresa, entre ellas, los frailes dominicos.

Septiembre de 1510

Los dominicos arribaron al Nuevo Mundo. Llegaron en varios grupos a la isla de La Española (hoy Haití y República Dominicana). Eran un total de 15 religiosos encabezados por fray Pedro de Córdoba y se instalaron en un convento aún sin terminar.

1526

Fray Tomás de Ortiz llega a México con un grupo de frailes predicadores. Regresa a España y deja a cargo de la nueva fundación a fray Domingo de Betanzos.

1529

Fray Domingo de Betanzos se convierte en el primer dominico en llegar a Guatemala. Jorge de Alvarado, teniente y capitán general de este territorio, le dio libre autorización para elegir el lugar más adecuado y ubicar allí el nuevo convento, dentro o fuera de la ciudad (actualmente, Ciudad Vieja, Sacatepéquez).

Tras la conquista del actual territorio de Guatemala fue necesario traer misioneros para que realizaran la evangelización de los indígenas. Al principio, fueron sacerdotes seculares sin filiación con ninguna orden religiosa. Cuando Pedro de Alvarado estaba en México, hizo las gestiones necesarias para que los dominicos pudieran llegar a Guatemala, por lo que se dirigió a fray Domingo de Betanzos para encomendar dicha tarea.

1542

La Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala se trasladó al Valle de Panchoy (actualmente, Antigua Guatemala), y se concedió a los religiosos dominicos un lote en el que construyeron una iglesia y un pequeño convento, utilizando materiales perecederos.

Foto antigua del interior de El Patronato en 1808 - Historia y patrimonio

1548

Se inicia la construcción de la iglesia y el convento, utilizando piedra y ladrillo:

Los dominicos realizaron su labor evangelizadora en los territorios de las Verapaces, la selva Lacandona, la cuenca del lago de Izabal, Petén y Belice; posteriormente en Quiché, Sacatepéquez, Chimaltenango, Escuintla, parte del oriente y los municipios que se encuentran alrededor de la actual ciudad de Guatemala. Al conocer los conflictos entre algunos grupos indígenas, consideraron poner en ejecución un proyecto de evangelización pacífica, de esta forma el territorio conocido como Tezulutlán, «zona de guerra», se transforma en la Verapaz, «tierras de la verdadera paz».

1700

Fray Francisco Ximénez, historiador e infatigable misionero dominico, descubre en la región de Quiché, el Popol Vuh (la llamada «biblia maya») y lo traduce al castellano, y también escribe la Historia de la Provincia de San Vicente Ferrer de Chiapas y Guatemala.

29 de julio de 1773

Los terremotos de Santa Marta hacen derrumbar la iglesia y el convento de Santo Domingo, dejándolos casi en ruinas.

21 de septiembre de 1775

El rey Carlos III firma la real cédula que confirma el traslado de la ciudad al Valle de la Ermita, la cual se recibe en Guatemala el 1 de diciembre del mismo año.

2 de enero de 1776

El capitán general Martín de Mayorga instaló el ayuntamiento en la nueva ciudad.

29 de julio de 1777

Se publica la orden del rey: «que dentro de un año, quede desierto el sitio de la Antigua y sean demolidas sus habitaciones».


Al mes de fundada la nueva ciudad, se entregó a los dominicos un extenso terreno, para que edificaran su convento y templo.  Les tocó en el sector oriental, en un campo de trescientas varas de norte a sur, por cuatrocientas de oriente a occidente.  Cuando se propuso el traslado de la ciudad, se decidió que se mantendría la delineación que tenía en Antigua y, que a cada vecino se le otorgaría el mismo espacio, para así evitar conflictos.  A los dominicos, se les otorgó un área proporcional a la que tenían anteriormente, pero ahora en un sector bajo y apartado del centro. La comunidad de los dominicos fue la primera que se trasladó al Valle de la Ermita y la primera que comenzó a edificar su templo y convento en la nueva ciudad. 

1788

El arquitecto don Pedro Garci-Aguirre empieza las obras de construcción del nuevo Templo de Santo Domingo y demás edificios del conjunto.

1808

En el mes de noviembre, sin haberse terminado la obra y aprovechando los acontecimientos políticos en España, se inaugura el templo y se organizan grandes festividades.

Se traslada al templo la imagen de la santísima Virgen del Rosario, la cual había permanecido hasta ese momento en una casa particular.

1809

Se entierra en el nicho del presbiterio el cuerpo de Don Pedro Garci-Aguirre, arquitecto que diseñó el plano del proyecto y quien dirigió la obra de la iglesia.

Foto antigua de El Patronato en 1808 - Historia y patrimonio

1917 - 1918

Se producen en Guatemala una serie de sismos que destruyeron gran parte de la infraestructura de la ciudad, causando graves daños en las iglesias del centro histórico, incluyendo el Templo de Santo Domingo.

1934

Coronación pontificia de la imagen de Nuestra Señora del Rosario.

1973

Consagración de la imagen del Señor Sepultado.

1976

El terremoto de ese año causó serios daños al Templo de Santo Domingo.

Después de los terremotos de 1917-1918, fray Pablo Sánchez, O.P. lidera una comisión para la restauración inmediata del templo y sus bienes artísticos, al finalizar los trabajos deciden embellecer el templo con la integración de los vitrales, realizados con excelencia en la Casa Maumejau, en Madrid, España. En el año 1976, luego del terremoto, el entonces presidente de Guatemala, Kjell Laugerud, miembro de la Hermandad del Señor Sepultado, actúa inmediatamente y nombra una comisión especial para intervenir la recién nombrada basílica y restaurarla. El proceso duró 3 años, de modo que en 1979 se abrió de nuevo.

1992

En conmemoración del cuarto centenario del descubrimiento de América, con el apoyo de la Municipalidad de Guatemala, se remodela el atrio al que se integran jardineras y bancas, se habilitan áreas para estacionamiento de vehículos y se prevé espacio para realizar procesiones.

1995

Consagración de la imagen de Nuestra Señora del Rosario.

1998

Consagración de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad.

2010

Se conforma el Patronato de Santo Domingo, asociación cultural no lucrativa, cuyo fin es la restauración del antiguo convento y la conservación de todo el conjunto arquitectónico dominico.

2016

Consagración de la imagen de Santo Domingo de Guzmán.

2025

La presencia de los frailes dominicos en Guatemala, durante ya casi cinco siglos, ha contribuido al desarrollo del país en las áreas de la educación, la cultura, los derechos humanos y la industria, sin contar con los aportes a la religiosidad popular, lo que ha ayudado al florecimiento de esta hermosa nación.

Foto antigua del interior de El Patronato en 1808