La obra fue inspirada por la ausencia, la memoria, el paso del tiempo, la contemplación y los recuerdos de un hogar que ha quedado estático. La mariposa aporta esperanza, sugiriendo que la persona ausente sigue presente en otra forma y que la vida se abre paso incluso en la soledad.
A través del claroscuro en carboncillo, busco enfatizar el silencio, la atmósfera y la carga emocional de los objetos, invitando al espectador a reflexionar sobre la memoria, la ausencia y lo que permanece mas allá de lo visible.



