Luis Pellecer
100 x 86 cm (sin marco)
A veces no hace falta presencia para sentir compañía. En este salón, el tiempo se siente espeso, como si lo habitaran voces antiguas, secretos guardados entre paredes doradas y sillones que han visto pasar generaciones.
La luz se filtra apenas, tímida, pero suficiente para recordarnos que aún en la sombra hay belleza. Fue en esa quietud, entre historia y penumbra, donde capturé este momento.
“El Salón” no muestra personas, pero está lleno de humanidad. De memoria. De lo que fue y de lo que permanece. Esta imagen es un homenaje al valor del espacio y al diálogo silencioso que establecemos con los lugares que nos han marcado sin palabras.







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