EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS Y SUS CREENCIAS
SINCRETISMO
El proyecto expositivo Sincretismo: el encuentro de dos mundos y sus creencias, parte de este contexto histórico para explorar las formas en que tradiciones espirituales distintas dialogaron, se confrontaron y se transformaron a lo largo del tiempo. Celebrando la riqueza del sincretismo religioso que dio forma a celebraciones y festividades únicas, la exposición inicia su recorrido en las Verapaces —primer territorio de misión dominica— y continuará explorando, uno a uno, los diversos departamentos del país, atendiendo a sus particularidades, historias y expresiones culturales.
20 de marzo al 28 de junio
Coro Alto de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, Santo Domingo
Disponible viernes, sábados y domingos, de 10:00 a 17:00 horas.
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Una exposición sobre encuentro, memoria y transformación
La Orden de Predicadores (O.P.), conocida como orden dominica, es una comunidad mendicante de la Iglesia católica fundada por Domingo de Guzmán en Toulouse (Francia) y confirmada en 1216 por el papa Honorio III. Desde sus orígenes, su vocación estuvo vinculada a la enseñanza, la predicación y la formación intelectual. En el continente americano, los dominicos participaron activamente en la educación de la población criolla mediante la fundación de centros universitarios, así como en la difusión de prácticas devocionales que aún perduran, como la devoción a la Virgen María a través del rezo del rosario.
Durante el periodo colonial, la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala se consolidó como una de las instituciones eclesiásticas más influyentes en la región centroamericana. Su acción contribuyó al establecimiento del sistema colonial español y a la configuración de relaciones de poder complejas entre los sectores criollos y peninsulares. Más allá de su dimensión espiritual, su presencia tuvo implicaciones económicas y sociales profundas, participando en la organización y desarrollo de la vida colonial. Desde mediados del siglo XVI hasta la actualidad, los frailes dominicos han mantenido una presencia constante en Guatemala, fundando misiones en distintas regiones y dejando un legado arquitectónico y cultural que aún forma parte del paisaje y la memoria colectiva.
¿Qué significa sincretismo?
El sincretismo religioso es el proceso mediante el cual creencias, rituales y símbolos de distintas tradiciones religiosas se encuentran, se mezclan y se transforman, dando lugar a nuevas formas de expresión espiritual. Suele surgir en contextos de contacto cultural —como el encuentro entre dos civilizaciones, la evangelización o la migración— donde distintas visiones del mundo conviven y dialogan, a veces de manera conflictiva y otras de forma creativa.
En este proceso, los elementos no se sustituyen por completo, sino que se reinterpretan: antiguas deidades, prácticas o símbolos adquieren nuevos significados dentro de un marco religioso distinto, permitiendo la continuidad de tradiciones previas bajo formas renovadas. Así, el sincretismo revela la capacidad de las comunidades para adaptarse, resistir y preservar su identidad espiritual a lo largo del tiempo.
Proyecto de Registro Fotogramétrico del Museo Popol Vuh, Universidad Francisco Marroquín.
Programa de registro y documentación tridimensional de piezas seleccionadas de la colección, con fines de investigación, conservación y difusión del patrimonio cultural.
Recorrido de la exposición
La muestra se desarrolla en tres salas que permiten comprender el contexto histórico del encuentro entre dos tradiciones religiosas, sus formas de convergencia y las manifestaciones culturales que surgieron de ese proceso en Las Verapaces.
Sala 1 - El encuentro
En 1542, los dominicos llegaron a Las Verapaces de forma pacífica, como parte de los proyectos de evangelización impulsados por la expansión colonial española. Integrantes de la Orden de Predicadores, fundada por Santo Domingo de Guzmán, se encontraron con varias comunidades mayas —poqomames, q’eqchi’es, achíes, choles, entre otras— portadoras de antiguas tradiciones espirituales y sociales profundamente enraizadas en el territorio.
Este primer encuentro marcó el inicio de un diálogo complejo entre universos culturales distintos.
La labor dominica se desplegó a través de la predicación, la enseñanza y la transformación del espacio, visible en la construcción de iglesias, conventos y parroquias, entre ellas el Convento de Santo Domingo de Cobán, eje de la evangelización regional. A la par, impulsaron la educación mediante escuelas donde se enseñaba a leer y a escribir en español y en lenguas indígenas, promovieron la agricultura y la ganadería, introduciendo nuevos cultivos y técnicas que transformaron la vida cotidiana y económica de Las Verapaces.
A diferencia de otros agentes coloniales, los dominicos mostraron una atención particular hacia la preservación de la cultura indígena, respetando muchas de sus costumbres y tradiciones. De este cruce de creencias, saberes y prácticas surgió un rico sincretismo religioso y cultural que aún pervive.
Esta sala propone una primera aproximación a ese universo compartido: inicia en Alta y Baja Verapaz, en el momento del contacto entre dos mundos y sus múltiples creencias, para explorar las tradiciones y manifestaciones que, nacidas de ese encuentro, continúan vivas hasta hoy.
Sala 2 · Ritos, cofradías y tradición viva
La segunda sala aborda la manera en que el sincretismo se expresa en celebraciones, ritos, danzas y formas de organización religiosa comunitaria que han perdurado a lo largo del tiempo.
Aquí se presenta el papel de las cofradías, así como algunas de las principales danzas tradicionales que reflejan la convivencia de elementos indígenas y católicos dentro de la religiosidad popular guatemalteca.
Máscaras, trajes y paneles textiles permiten observar cómo estos cruces de símbolos, creencias y prácticas se materializan en expresiones festivas y devocionales que forman parte de la memoria cultural de Las Verapaces.
Máscaras, trajes y elementos festivos permiten observar cómo la fe, la identidad y la memoria colectiva se entrelazan en manifestaciones que conservan huellas de dos tradiciones espirituales en constante diálogo.
Sala 3 · Memoria audiovisual
La tercera sala reúne materiales audiovisuales que amplían la comprensión del visitante sobre el sincretismo religioso y cultural en Las Verapaces.
Este espacio permite acercarse, desde otros lenguajes, a las continuidades, transformaciones y resonancias actuales de una historia que sigue viva en la identidad de las comunidades.
Este espacio invita a contemplar cómo la historia, la espiritualidad y la cultura siguen resonando en el presente, no solo como herencia del pasado, sino como parte activa de la identidad viva de las comunidades.
¿Sabías que?
01
El Rabinal Achí, o Xajooj Tun (Danza del Tambor), es un baile-drama prehispánico, declarado Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO en 2005, se representa anualmente el 25 de enero en Rabinal, Baja Verapaz, durante la fiesta de San Pablo, combinando máscaras, música y danza.
02
El sincretismo surge como resultado histórico de la llegada del cristianismo y la persistencia de espiritualidades locales, generando nuevas formas híbridas de religiosidad donde prácticas distintas se integran sin desaparecer.
Las Verapaces: territorio, misión e historia
Antes de la llegada de los españoles, la región de los actuales departamentos de Alta y Baja Verapaz se encontraba poblada por varios pueblos de origen maya, siendo los principales los poqomames, q’eqchi’es y achíes. Vivían en poblados dispersos, no necesariamente concentrados en pueblos o ciudades.
Este territorio, caracterizado por su difícil acceso y la resistencia de sus poblaciones indígenas, no contó con límites geográficos estrictamente definidos. Comprendía principalmente lo que hoy corresponde a los departamentos de Alta Verapaz y parte de Baja Verapaz, así como sectores del actual Quiché.
El modelo de evangelización pacífica utilizado por los frailes dominicos dio origen a la posterior denominación de la región como “Verapaz”, en alusión a la “verdadera paz” con que fue incorporada al dominio hispánico.
A partir del siglo XVI, este espacio se convirtió en un territorio clave para comprender el encuentro entre la cosmovisión maya y el cristianismo católico, así como el surgimiento de formas religiosas y culturales que continúan vivas hasta la actualidad.
Una historia en el tiempo
La línea de tiempo de esta exposición propone un breve recorrido por momentos fundamentales de esta historia: desde la presencia de los pueblos mayas antes de la llegada de los españoles, la conquista de Guatemala y las primeras incursiones en Las Verapaces, hasta la evangelización pacífica impulsada por fray Bartolomé de las Casas, la fundación de Cobán, la expansión de las misiones dominicas, el surgimiento de las cofradías y la permanencia actual de la presencia dominica en la región.Mapas para comprender el territorio
Los mapas incluidos en esta exposición permiten visualizar tres dimensiones esenciales del recorrido histórico: la distribución de las poblaciones prehispánicas en Las Verapaces a la llegada de los españoles, la localización de los principales sitios arqueológicos de Alta y Baja Verapaz, y la presencia de las misiones dominicas en Guatemala.
Estos recursos ayudan a comprender el territorio no solo como espacio geográfico, sino como escenario de encuentro, transformación y permanencia cultural.
¡Hagamos un breve recorrido
por esta fascinante historia!
La región de los actuales departamentos de Alta y Baja Verapaz se encontraba poblada por varios pueblos de origen maya, siendo los principales los poqomames, q’eqchies y achies. Vivían en poblados dispersos, no necesariamente concentrados en pueblos o ciudades.
Fecha oficial de la conquista de Guatemala por parte de los españoles. Pedro de Alvarado llegó a la región que hoy es Guatemala como enviado de Hernán Cortés, iniciando campañas militares contra distintos señoríos mayas.
Según el Primer Libro del Cabildo, llegada de Juan Godínez a Guatemala, primer clérigo en el país, para empezar la tarea de catequización de la religión católica.
Se encarga la misión de catequización a las órdenes mendicantes de franciscanos y dominicos, principalmente y en menor medida a mercedarios y agustinos.
Noticia de la primera incursión española en las Verapaces.
Llegada a Guatemala del primer fraile dominico, Fray Domingo de Betanzos, invitado por Pedro de Alvarado.
Primer asentamiento español cerca de la actual Cobán, pero fueron expulsados por los indígenas. Por esa razón, a esta región se le llamó Tezulutlán ( “Tierra de Guerra”), debido a su rechazo de la presencia de los españoles.
Por invitación de Francisco Marroquín, Obispo de Guatemala, llegan al país los primeros clérigos que aprenderán las dos principales lenguas indígenas: k'iche' y kaqchikel.
Fray Bartolomé de las Casas negocia con autoridades coloniales para que la evangelización en el territorio de las Verapaces, al que llamaban Tezulutlán, se hiciera sin fuerza militar, dando inicio al método de evangelización dominica en la región que más tarde se llamaría Verapaz.
El 4 de agosto, la ciudad de Cobán fue fundada por Bartolomé de las Casas bajo la advocación de Santo Domingo de Guzmán, sirviendo como el principal centro misionero dominico en toda la región.
Periodo de las grandes misiones en el Reino de Guatemala. La ruta de evangelización dominica estuvo integrada por 27 iglesias y conventos.
Construcción del convento y de la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en el centro de Cobán, consolidando la presencia organizativa de la orden en Alta Verapaz.
Entrada de 2 frailes dominicos a Cobán, siendo uno de ellos Luis Cáncer, el cual, siguiendo lo mandado por fray Bartolomé de las Casas, anunció el Evangelio con la ayuda de indígenas cantores. Desde allí la misión se extendió hacia las áreas vecinas.
Varios documentos confirman el éxito de la evangelización pacífica en la región. Por ese motivo, se le da el nombre de “Vera Paz” a la que anteriormente se le llamaba “Tierra de Guerra”.
Los frailes dominicos, encabezados por Bartolomé de las Casas, Pedro de Angulo y Rodrigo de Ladrada, establecieron en el valle de San Jerónimo una hacienda destinada al sostenimiento de la labor evangelizadora en la Verapaz. Décadas más tarde, en 1601, se consolidó en este lugar un importante ingenio azucarero, considerado uno de los más antiguos de Centroamérica.
El fraile dominico Domingo de Vico redactó la obra Theologia Indorum (Teología de los Indios), utilizada como instrumento fundamental para la evangelización en las Verapaces.
Las primeras cofradías comenzaron a formarse poco después de la consolidación de las doctrinas dominicas. Los registros coloniales indican que surgieron primero en los principales centros misionales establecidos por los dominicos, especialmente en: Santo Domingo de Cobán, San Juan Chamelco y San Pedro Carchá.
Las cofradías más tempranas solían estar dedicadas a advocaciones centrales del catolicismo, como: El Santísimo Sacramento, La Virgen del Rosario, Santo Domingo de Guzmán y La Santa Cruz.
Fray Francisco Ximénez, historiador e infatigable misionero dominico, descubrió el libro indígena llamado Popol Vuh y lo tradujo al castellano. También escribió la Historia de la Provincia de San Vicente de Chiapa y Guatemala.
Las dos Verapaces formaban una sola región, hasta que bajo el gobierno de Justo Rufino Barrios, por razones administrativas fue dividida entre Alta y Baja Verapaz, con sus respectivas cabeceras de Cobán y Salamá, respectivamente.
La presencia dominica permanece ininterrumpida en la Parroquia de Santa María Cahabón, siendo la única ciudad de las Verapaces donde los frailes de la Orden de Predicadores continúan su labor pastoral. Asimismo, mantienen su misión en el Centro Ak’ Kutan, en Cobán, Alta Verapaz.



