Alejandro Ramírez Aldana

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  • Aquel arco

    Aquel arco

    Q45,000.00

    Alejandro Ramírez Aldana
    140 x 68 cm

    Manifiesto: La serie “Los Techos de mi Barrio” nace como un tributo visual a los recuerdos de mi infancia, a esos barrios cuyas fachadas y techos reflejan las huellas de un país en constante transformación. Cada trazo entrelaza fragmentos de la historia que viví: el terremoto del setenta y seis, que fracturó la ciudad y nuestras certezas; los años difíciles del conflicto armado interno, y el avance de la urbanización, que poco a poco modifica el paisaje de lo que alguna vez fue hogar.
    Desde lo alto de estos techos se percibe la persistente lucha por el derecho a la vivienda y a una ciudad más equitativa. Entre el diseño gráfico y las artes plásticas, he desarrollado un lenguaje propio; la mano alzada traza líneas auténticas, ya sea con la precisión del rapidógrafo o con la expresividad libre del pincel.
    Abrazo mis recuerdos a través de las fachadas de los barrios donde crecí. Desde niño, la tradición de pintar las casas en Navidad marcó mi manera de entender el tiempo y la memoria. Las capas de pintura antiguas se agrietan, y en esa superposición de texturas se revela una historia viva. Pintar es afirmar la existencia, y cada color, con el paso del tiempo, cuenta su propio relato.
    En este trabajo, no solo evoco mi pasado, sino que también abro un espacio para la memoria, la resistencia y la reivindicación.

  • Nunca te fuiste de aquí

    Nunca te fuiste de aquí

    Q22,000.00

    Alejandro Ramírez Aldana
    50 x 50 cm

    Manifiesto: La serie “Los Techos de mi Barrio” nace como un tributo visual a los recuerdos de mi infancia, a esos barrios cuyas fachadas y techos reflejan las huellas de un país en constante transformación. Cada trazo entrelaza fragmentos de la historia que viví: el terremoto del setenta y seis, que fracturó la ciudad y nuestras certezas; los años difíciles del conflicto armado interno, y el avance de la urbanización, que poco a poco modifica el paisaje de lo que alguna vez fue hogar.
    Desde lo alto de estos techos se percibe la persistente lucha por el derecho a la vivienda y a una ciudad más equitativa. Entre el diseño gráfico y las artes plásticas, he desarrollado un lenguaje propio; la mano alzada traza líneas auténticas, ya sea con la precisión del rapidógrafo o con la expresividad libre del pincel.
    Abrazo mis recuerdos a través de las fachadas de los barrios donde crecí. Desde niño, la tradición de pintar las casas en Navidad marcó mi manera de entender el tiempo y la memoria. Las capas de pintura antiguas se agrietan, y en esa superposición de texturas se revela una historia viva. Pintar es afirmar la existencia, y cada color, con el paso del tiempo, cuenta su propio relato.
    En este trabajo, no solo evoco mi pasado, sino que también abro un espacio para la memoria, la resistencia y la reivindicación.